Ayer mismo pensaba en dejarlo y hoy quiero escribir. Mañana no sé que pasará. Yo no me entiendo, así que no pretendo que vosotros lo hagáis. Por favor disculpad mis altibajos. Curioseando por el bendito YouTube, me he encontrado algo que siento la necesidad de contar.
En mi melomanía tiendo a explorar, a buscar sonidos distintos, con frecuencia complejos. Esta vez, sin embargo, un hombre simplemente coge una guitarra y la magia de la música me deslumbra como pocas. Emoción. Belleza casi insoportable. Lo escucho una y otra vez y me siento desnudo de artificios, descubriendo al niño que fui o quizá al anciano que si hay suerte seré. Alegrándome de vivir.
Ya me tocaba dar señales de vida por aquí. Llevo tiempo sin saber qué hacer. Tras el verano sentía la necesidad de dejar de colocar aquí mis desvaríos. No sé si me faltan más las ideas o la constancia para crear entradas dignas de ser leídas. Sentía con frecuencia que no estaba a la altura. Sin embargo no estaba seguro de querer cerrar el chiringuito, así que he ido retrasando el momento. A estas alturas todavía no sé que hacer.
Vecinos, seguiré dando alguna que otra vuelta por vuestras casas. Agradezco vuestra atención. Tener un vecindario ha sido lo mejor que me ha pasado en esto de los blogs.
Me doy un tiempo para pensar si De La Lluvia 2.0 continúa o pasa a ser una buena experiencia. Me despido con música ¿de qué otra manera podía ser?